lunes, octubre 19, 2026

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La salud mental de la Generación Z en México: entre el agotamiento y la esperanza

La salud mental de la Generación Z en México se ha convertido en un tema que merece ser escuchado con atención. Esta generación creció en un mundo hiperconectado, atravesado por crisis económicas, violencia, cambio climático, conflictos globales, incertidumbre laboral y una exposición constante a noticias y redes sociales.

Pero reducir a la Gen Z a una generación “ansiosa” sería simplificar demasiado la realidad.

Los jóvenes mexicanos también muestran una enorme capacidad de adaptación, conciencia social y esperanza. Un estudio publicado por UNICEF en 2025 encontró que, aunque enfrentan altos niveles de agobio y preocupación, también mantienen expectativas positivas sobre el futuro y quieren participar activamente en la transformación de su entorno.

Una generación informada… y emocionalmente saturada

La Generación Z está expuesta a una cantidad de información que generaciones anteriores no experimentaron de la misma manera.

Noticias sobre guerras, violencia, crisis climática, desigualdad, conflictos políticos y dificultades económicas pueden aparecer varias veces al día en el teléfono.

De acuerdo con UNICEF, 76% de adolescentes y jóvenes mexicanos de la Generación Z consume algún tipo de noticia al menos una vez por semana y 75% afirma sentirse agobiado después de exponerse a ellas.

Esto no significa que informarse sea negativo. El problema puede aparecer cuando la exposición es constante y no existen espacios suficientes para procesar emocionalmente aquello que se está viendo.

Por eso, aprender a poner límites al consumo de noticias y evitar el llamado doomscrolling —la revisión compulsiva de noticias negativas— puede formar parte del cuidado de la salud mental. UNICEF recomienda establecer momentos de desconexión y combinar la información con actividades que ayuden al bienestar.

El futuro también pesa

Para muchos jóvenes, la preocupación no termina cuando apagan el teléfono. El acceso a una vivienda, la estabilidad laboral, los ingresos, la inseguridad y la posibilidad de construir un proyecto de vida forman parte de las preguntas que acompañan esta etapa.

El estudio de UNICEF encontró que 67% de la Gen Z mexicana está preocupada por el futuro de su comunidad, 73% por el futuro de México y 75% por el futuro del mundo. Sin embargo, existe una parte de la historia que suele perderse cuando hablamos solamente de ansiedad, porque … también hay esperanza.

El mismo estudio encontró que 70% cree en un futuro mejor para su comunidad y 68% para México. Además, 64% considera que tiene responsabilidad y capacidad para desempeñar un papel activo en su presente y futuro.

Redes sociales: entre la conexión y la comparación

Las redes sociales forman parte de la vida cotidiana de la Generación Z. Son espacios para comunicarse, encontrar comunidades, expresarse y acceder a información. Pero también pueden convertirse en fuentes de comparación, presión y sobrecarga emocional.

La comparación constante con vidas aparentemente perfectas, la necesidad de validación, el miedo a quedarse fuera y la exposición permanente a contenidos negativos pueden afectar la manera en que una persona percibe su propia vida.

Por eso, el objetivo no debería ser presentar las redes sociales como “el enemigo”, sino aprender a utilizarlas de una manera más consciente. UNICEF también señala que las redes pueden ofrecer oportunidades para expresarse y conectar con otras personas, pero recomienda acompañar su uso y ayudar a adolescentes y jóvenes a identificar cómo se sienten con aquello que consumen.

El estigma de hablar de salud mental todavía existe

La conversación sobre salud mental es mucho más visible que hace algunos años, pero eso no significa que el estigma haya desaparecido. Hablar de ansiedad, depresión, aislamiento o agotamiento emocional todavía puede resultar difícil dentro de algunas familias, escuelas y espacios laborales.

El problema es que el silencio puede retrasar la búsqueda de ayuda. UNICEF México señala que la salud mental adolescente continúa siendo un reto urgente y que todavía existe estigma e invisibilización en hogares y escuelas. Datos recientes de la organización muestran además que existen brechas importantes en el acceso a apoyo psicológico dentro de los espacios educativos.

Hablar de salud mental no significa diagnosticar a alguien ni convertir cualquier emoción difícil en una enfermedad. Significa crear espacios donde una persona pueda decir “no estoy bien” sin sentir vergüenza.

¿Qué factores pueden afectar el bienestar de la Gen Z?

No existe una sola causa que explique el bienestar emocional de toda una generación. Sin embargo, hay factores que pueden influir:

1. Sobrecarga informativa

La exposición constante a noticias, redes y estímulos digitales puede generar sensación de saturación.

2. Incertidumbre económica

Las dificultades para acceder a empleos estables, independizarse o construir un proyecto económico pueden aumentar la preocupación sobre el futuro.

3. Presión social

La comparación constante y las expectativas sobre productividad, apariencia, éxito y relaciones pueden generar una sensación permanente de insuficiencia.

4. Violencia y experiencias adversas

La violencia, el acoso, la discriminación, los conflictos familiares y otras experiencias adversas pueden afectar el bienestar emocional. UNICEF identifica varios de estos factores como elementos que pueden aumentar la vulnerabilidad durante la adolescencia.

5. Falta de acceso a apoyo

No basta con reconocer que existe un problema. También es necesario que adolescentes y jóvenes puedan encontrar servicios de apoyo accesibles y adecuados.

No todo es ansiedad: la Generación Z también tiene esperanza

Hablar de salud mental no debería convertir a toda una generación en un diagnóstico. La Gen Z mexicana también está demostrando capacidad para cuestionar ideas tradicionales, hablar sobre emociones, buscar información y construir nuevas formas de relacionarse con el bienestar.

El estudio de UNICEF muestra precisamente esa combinación: preocupación y esperanza, agotamiento y deseo de participar, vulnerabilidad y capacidad de acción.

Muchas y muchos jóvenes están buscando herramientas para comprender lo que sienten y construir redes de apoyo. Y eso también es parte de la historia.

¿Qué podemos hacer para cuidar la salud mental de los jóvenes?

La respuesta no depende únicamente de los jóvenes. Familias, escuelas, empresas, medios de comunicación, instituciones y comunidades pueden contribuir a crear entornos más saludables.

Algunas acciones importantes son:

  • Hablar de salud mental sin burlas ni prejuicios.
  • Escuchar antes de juzgar o dar consejos.
  • Crear espacios seguros en escuelas y comunidades.
  • Enseñar herramientas de educación emocional.
  • Fomentar relaciones sociales saludables.
  • Promover hábitos de sueño, movimiento y descanso.
  • Establecer límites saludables al consumo de redes y noticias.
  • Aprender a identificar cuándo es necesario buscar ayuda profesional.
  • Facilitar el acceso a servicios de atención psicológica.

UNICEF recomienda fortalecer los espacios seguros, la comunicación y las redes de apoyo, además de buscar ayuda profesional cuando existen cambios emocionales persistentes o señales que afectan la vida cotidiana.

La salud mental de la Gen Z también es responsabilidad de todos

La conversación sobre la salud mental de la Generación Z no debería centrarse únicamente en preguntar “¿qué les pasa a los jóvenes?”

También deberíamos preguntarnos:

¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo para ellos?

Una sociedad donde puedan hablar de lo que sienten sin ser juzgados, acceder a ayuda cuando la necesitan y construir un proyecto de vida con oportunidades reales puede marcar una diferencia.

La Generación Z mexicana no es solamente una generación agotada. También es una generación que espera, cuestiona, participa y quiere cambiar las cosas. Cuidar su salud mental significa escuchar ambas partes de la historia.

Si necesitas ayuda

Si tú o alguien cercano atraviesa una crisis emocional, busca apoyo profesional. En México existen servicios de atención psicológica y líneas de apoyo; UNICEF México incluye entre sus recursos Línea de la Vida (800 911 2000), así como otras opciones de atención.

Si existe un riesgo inmediato de hacerse daño, llama al 911 o acude al servicio de urgencias más cercano.

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