jueves, septiembre 3, 2026

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Adiós a Selva Mágica: se cierra una era que marcó la infancia de generaciones en Guadalajara

Hay lugares que no son solamente lugares. Se convierten en recuerdos. En fotografías familiares, cumpleaños, excursiones escolares, primeros gritos en una montaña rusa, tardes de domingo y momentos que, aunque pasen los años, permanecen en nuestra memoria.

Por eso la noticia del cierre definitivo de Selva Mágica duele un poquito más. Después de 38 años de historia, el parque de diversiones ubicado en Huentitán, Guadalajara, cerró sus puertas el 1 de septiembre de 2026. Para muchas familias tapatías, no se trata simplemente del cierre de un negocio: es despedirse de un pedacito de su infancia.

Una historia que comenzó en 1988

Selva Mágica nació en 1988 como parte de un proyecto de entretenimiento familiar que buscaba complementar la experiencia del entonces naciente complejo del Zoológico Guadalajara. La idea era sencilla, pero ambiciosa: crear un espacio donde las familias pudieran encontrar diversión, juegos y entretenimiento en medio del entorno natural de Huentitán.

Y así comenzó una historia que terminaría acompañando a varias generaciones.

En sus primeros años, Selva Mágica era muy diferente a la que muchos recordamos. El parque comenzó con aproximadamente 4.5 hectáreas y estaba mucho más enfocado en los niños y en la convivencia familiar. Poco a poco fue creciendo, incorporando nuevas atracciones y buscando convertirse en un referente de entretenimiento no solamente para Guadalajara, sino para todo el Occidente de México.

Incluso su historia estuvo ligada desde el principio al mundo del espectáculo. Una de las anécdotas más recordadas es la presencia de Luis Miguel en la inauguración del auditorio de Selva Mágica en 1988. Aunque es importante hacer la precisión de que esto corresponde a la inauguración del auditorio y no necesariamente a la apertura original de todo el parque, la presencia del cantante forma parte de las historias que quedaron asociadas a los primeros años del recinto.

Y la música siguió teniendo un lugar especial dentro de Selva Mágica. Años después, en 2015, el grupo Jeans contó a El Informador que durante su estancia en Guadalajara ofrecía presentaciones los viernes en Selva Mágica, después del espectáculo de delfines. La agrupación incluso recordaba con cariño aquella etapa y describía a Guadalajara como una especie de segunda casa.

Cuando llegó El Titán y todo cambió

Para quienes crecieron en los años noventa, probablemente hay un nombre que inmediatamente despierta recuerdos: El Titán.

En 1994 llegó esta montaña rusa que marcó una nueva etapa para Selva Mágica. Con un recorrido de alrededor de 800 metros, se convirtió en una de las grandes atracciones del parque y ayudó a transformar su identidad. Selva Mágica dejó de ser solamente un lugar pensado para los más pequeños y comenzó a atraer con mucha más fuerza a adolescentes y jóvenes que buscaban adrenalina.

Después llegaron otras atracciones que también se quedaron en la memoria de los tapatíos: Los Troncos, Tornado, G-Force, Bullet y muchas más. Había quienes llegaban dispuestos a subir a todo y quienes preferían observar desde abajo mientras sus amigos gritaban en las montañas rusas.

Y también estaban los espectáculos. Durante diferentes etapas, Selva Mágica contó con shows de delfines y aves, además de otras experiencias que hacían que una visita al parque pudiera convertirse prácticamente en un día completo de entretenimiento.

Eso es precisamente lo que hace que su cierre tenga un componente tan nostálgico. Porque probablemente no todos recordamos el mismo juego, pero casi todos quienes pasaron por ahí tienen algún recuerdo.

Quizá fue aquella primera vez que alguien se atrevió a subir a una montaña rusa. Quizá fueron Los Troncos y terminar empapado. Tal vez una excursión de la escuela, un cumpleaños, una cita, una salida con amigas o aquel domingo familiar en el que parecía que el día no iba a terminar nunca.

Una despedida que llega en un momento complicado

La empresa operadora, Servicios Compartidos para el Entretenimiento (SECOEN), informó que el cierre forma parte de una reestructuración global del grupo al que pertenece. Diversos reportes también han señalado problemas financieros de la compañía operadora y el cierre dejó alrededor de 175 trabajadores liquidados.

Y aunque sería incorrecto afirmar que Selva Mágica cerró directamente por la situación económica de México —porque la empresa oficialmente habló de una reestructuración global—, resulta inevitable hacernos una pregunta: ¿qué tanto está cambiando la manera en que las familias gastamos nuestro dinero en entretenimiento?

Cuando la economía aprieta, los gastos destinados a diversión, viajes, restaurantes y experiencias suelen ser de los primeros que las familias tienen que revisar. Eso no demuestra que la situación económica nacional haya provocado el cierre de Selva Mágica, pero sí forma parte de un contexto que vale la pena mirar cuando hablamos del futuro de espacios de entretenimiento que dependen precisamente del consumo familiar.

Y quizá por eso esta despedida también nos invita a pensar en algo más grande: en cuántos lugares que fueron parte de nuestra vida podrían estar enfrentando retos similares.

Y ahora, ¿qué pasará con el Zoológico Guadalajara?

Hay una buena noticia dentro de esta historia.

El Zoológico Guadalajara continúa funcionando normalmente y seguirá siendo uno de los grandes espacios familiares, educativos y de conservación de la ciudad. Después del cierre de Selva Mágica, el zoológico recuperó el predio que había sido utilizado por el parque y comenzará estudios y proyectos para determinar cuál será el nuevo uso de ese espacio. Por ahora no existe un proyecto definitivo anunciado, pero se ha señalado que deberá conservar una vocación recreativa, educativa, familiar y relacionada con la conservación.

Y aquí, desde Ellas Style, queremos decir algo que quizá muchas familias de Guadalajara sentimos: el Zoológico Guadalajara es increíble y vale la pena seguir apoyándolo.

Porque mientras Selva Mágica se despide, el zoológico continúa con una historia propia que también forma parte de la memoria de generaciones. Es uno de esos lugares que podemos seguir visitando con nuestros hijos, sobrinos o nietos y convertir nuevamente una visita en un recuerdo familiar.

Quizá eso sea también una de las cosas más bonitas que podemos hacer cuando un lugar desaparece: no dejar que desaparezca también la costumbre de crear recuerdos.

Gracias por tantos recuerdos, Selva Mágica

Selva Mágica ya no volverá a abrir sus puertas como el parque que conocimos. Y aunque seguramente habrá muchas preguntas sobre qué sucederá con sus instalaciones y con ese espacio en Huentitán, hay algo que nadie puede cerrar ni desmontar: los recuerdos de quienes alguna vez estuvieron ahí.

Porque un parque puede cerrar, pero no puede borrar las fotografías, las risas, los gritos, los nervios antes de subir a un juego, los algodones de azúcar, las carreras para decidir quién se atrevía primero ni esa sensación de llegar y pensar que teníamos todo un día para divertirnos.

Gracias, Selva Mágica, por casi cuatro décadas de historias.

Gracias por acompañar infancias, adolescencias, cumpleaños, excursiones, citas, domingos familiares y tantas primeras veces.

Y aunque nos da tristeza decirte adiós, también nos quedamos con lo más importante: haber sido parte de una generación de recuerdos que ahora vivirá en quienes alguna vez gritaron, rieron y se emocionaron entre tus juegos.

Porque hay lugares que, aunque cierren sus puertas, se quedan para siempre en nuestra historia.

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