La palabra mastografía puede provocar dudas, nervios e incluso cierta resistencia. ¿A qué edad debo hacerla? ¿Duele? ¿Qué pasa si encuentran algo? ¿Es lo mismo una mastografía de rutina que una que se realiza porque apareció algún cambio en la mama?
Tener información puede ayudar a llegar a este estudio con menos incertidumbre. La mastografía es una radiografía de las mamas que utiliza rayos X de baja dosis para buscar alteraciones que pueden aparecer incluso antes de que exista un bulto que podamos sentir.
Y hay algo importante: una mastografía no significa que tengas cáncer. Es una herramienta de detección. Cuando aparece una imagen que necesita estudiarse con mayor detalle, pueden solicitarse otras pruebas para determinar qué significa.
¿Qué es exactamente una mastografía?
La mastografía, también llamada mamografía, es un estudio de imagen que permite observar el tejido mamario. Durante el procedimiento, cada mama se coloca sobre una plataforma y se comprime durante unos segundos entre dos placas para obtener las imágenes necesarias. Generalmente se toman imágenes desde diferentes ángulos de cada mama.
La compresión puede resultar incómoda y para algunas mujeres puede ser dolorosa, pero dura poco tiempo. La intensidad de la molestia puede variar de una persona a otra.
Después, las imágenes son revisadas por un médico especializado en radiología, quien determina si existe alguna alteración que requiera seguimiento o estudios adicionales.
¿A qué edad se recomienda?
Esta es una de las preguntas más importantes y también una de las que puede generar confusión porque las recomendaciones han ido cambiando y pueden variar según el riesgo individual y el protocolo de atención.
En México, la información oficial actualmente disponible recomienda iniciar el tamizaje con mastografía a partir de los 40 años. La Secretaría de Salud también señala que las mujeres de 40 a 69 años pueden solicitarla en las unidades de salud.
El Consenso Mexicano sobre diagnóstico y tratamiento del cáncer mamario 2025 también plantea iniciar la mastografía de detección a los 40 años en mujeres con riesgo promedio.
La frecuencia puede depender del protocolo utilizado, la edad y los factores de riesgo. La NOM-041-SSA2-2011 establece mastografía de tamizaje cada dos años entre los 40 y 69 años, mientras que comunicaciones oficiales más recientes de la Secretaría de Salud e instituciones públicas han promovido la mastografía anual a partir de los 40 años.
Por eso, más que quedarse con una cifra general, lo recomendable es consultar con el personal de salud cuál es el esquema que corresponde a tu edad y nivel de riesgo.
¿Y si tengo antecedentes familiares?
Tener familiares cercanos que hayan tenido cáncer de mama puede modificar la estrategia de vigilancia.
En mujeres con antecedentes familiares directos, la evaluación puede comenzar antes de los 40 años y puede requerir estudios adicionales o un seguimiento diferente. La Secretaría de Salud ha señalado que, en determinados casos de antecedentes familiares, la mastografía puede comenzar 10 años antes de la edad en que fue diagnosticado el familiar.
Esto no significa que todas las mujeres con antecedentes familiares deban seguir exactamente el mismo calendario. El riesgo debe valorarse de manera individual. Si tu mamá, hermana, hija u otro familiar cercano tuvo cáncer de mama, es importante mencionarlo durante tu consulta médica.
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¿Mastografía de detección o mastografía diagnóstica?
No son exactamente lo mismo. La mastografía de detección se utiliza en mujeres que no presentan signos o síntomas sospechosos con el objetivo de encontrar posibles alteraciones antes de que sean evidentes.
La mastografía diagnóstica, en cambio, se utiliza cuando existe algún síntoma, una alteración detectada previamente o una imagen que necesita estudiarse con mayor detalle. La Secretaría de Salud distingue ambos tipos y señala que la mastografía diagnóstica debe indicarse cuando existe una lesión sospechosa en la exploración clínica o en una mastografía de detección.
Por eso, si notas un cambio en una mama, no debes esperar a que llegue la fecha de tu próxima mastografía de rutina. Lo indicado es consultar a un profesional de la salud.
¿Qué puede detectar una mastografía?
Una mastografía puede mostrar alteraciones que todavía no pueden sentirse al tocar la mama. Puede ayudar a identificar masas, calcificaciones y otros cambios que posteriormente necesitan ser evaluados. Pero una imagen anormal no equivale automáticamente a un diagnóstico de cáncer.
Existen alteraciones benignas y diferentes situaciones que pueden producir resultados que requieren estudios adicionales. Dependiendo del hallazgo, el médico puede solicitar nuevas imágenes, ultrasonido u otros procedimientos.
¿Duele hacerse una mastografía?
La experiencia es diferente para cada mujer. La mama debe comprimirse durante unos segundos para obtener imágenes de buena calidad, por lo que algunas mujeres sienten presión o incomodidad y otras pueden experimentar dolor. La molestia suele desaparecer poco después de terminar el estudio.
Si tus mamas suelen estar sensibles antes o durante la menstruación, puedes comentarlo al momento de programar tu cita. También puedes comunicarle al personal que el estudio te resulta especialmente incómodo para que te explique cada paso. No tienes que sentir vergüenza por preguntar.
¿Cómo prepararte para la mastografía?
Generalmente no necesitas una preparación complicada. El día del estudio es conveniente evitar utilizar desodorantes, talcos, cremas o productos similares en las axilas o sobre las mamas, ya que algunos pueden aparecer en las imágenes y dificultar su interpretación.
También es recomendable informar al personal si estás embarazada, podrías estarlo, estás amamantando o tienes algún antecedente importante relacionado con tus mamas.
Si ya te han realizado mastografías anteriormente, llevar o solicitar tus estudios previos puede ayudar a los especialistas a comparar las imágenes y observar cambios a lo largo del tiempo.
¿Qué pasa después de la mastografía?
Después del estudio, las imágenes son interpretadas por un médico radiólogo. En algunos casos el resultado será normal y simplemente se indicará continuar con el esquema de detección correspondiente. En otros, puede recomendarse repetir alguna imagen, realizar un ultrasonido u otro estudio.
Que te llamen para estudios adicionales no significa automáticamente que tengas cáncer. Muchas veces se necesitan imágenes complementarias para aclarar un hallazgo.
Si existe una lesión sospechosa, el equipo médico determinará cuáles son los siguientes pasos para llegar a un diagnóstico.
No esperes a la mastografía si notas un cambio
La mastografía es una herramienta de detección, pero no sustituye la consulta médica cuando existe un síntoma. Un bulto nuevo, cambios en el tamaño o forma de una mama, hundimiento del pezón, cambios en la piel, secreción que no sea leche o cualquier otra alteración que no sea habitual debe ser valorada por un profesional. Los CDC señalan que algunas personas con cáncer de mama pueden no presentar síntomas, mientras que otras pueden presentar diferentes cambios en las mamas.
Por eso, conocer cómo se ven y se sienten normalmente tus mamas también es parte del autocuidado.
Octubre Rosa también significa hacerse preguntas
Durante octubre vemos campañas, listones rosas y mensajes de concientización por todas partes. Pero detrás de la campaña hay una conversación que vale la pena llevar a nuestra vida cotidiana.
¿Cuándo fue mi última revisión? ¿Conozco mis factores de riesgo? ¿Tengo antecedentes familiares que debería comentar con mi médico? ¿He notado algún cambio que estoy dejando pasar?
No se trata de vivir con miedo ni de pensar que cualquier cambio significa cáncer. Se trata de no ignorar aquello que merece ser revisado. La detección del cáncer de mama involucra diferentes herramientas y debe adaptarse a las características de cada mujer. En Guanajuato, la Secretaría de Salud señala actualmente tres acciones básicas: autoexploración, exploración clínica y mastografía, de acuerdo con la edad.
Una cita médica puede parecer pequeña dentro de todo lo que hacemos cada día, pero cuidar nuestra salud también significa hacer espacio para ella.
Este Octubre Rosa, que el mensaje no sea solamente “recuerda el cáncer de mama”. Que también sea: conoce tu cuerpo, conoce tu riesgo y busca atención cuando la necesites.
Importante: Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. La edad y frecuencia de las pruebas de detección pueden variar según los factores de riesgo y los protocolos médicos vigentes. Consulta con tu médico para determinar qué estudios corresponden a tu caso.
Fuentes
- Secretaría de Salud de México — Mastografía.
- Secretaría de Salud — Protocolo Nacional de Atención Médica de Cáncer de Mama, 2026.
- Consenso Mexicano sobre diagnóstico y tratamiento del cáncer mamario 2025.
- Secretaría de Salud de Guanajuato — Cáncer de mama.
- CDC — Sobre las mamografías.
Si estás viviendo de cerca un diagnóstico de cáncer de mama, un libro puede ser una herramienta para encontrar información, experiencias y palabras que ayuden a procesar lo que está pasando.
El libro del cáncer de mama puede ser una lectura para quienes buscan comprender mejor el diagnóstico y acompañar este proceso con más información
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