Hay historias que sobreviven porque son buenas y hay otras que sobreviven porque, siglos después, todavía encuentran nuevas preguntas que hacerle al mundo. La Odisea pertenece a esa segunda categoría. El poema atribuido a Homero lleva cerca de tres milenios contando el viaje de Odiseo de regreso a Ítaca después de la guerra de Troya, pero cada generación parece encontrar en sus personajes algo distinto: aventura, guerra, amor, poder, identidad, culpa, familia, supervivencia y, sobre todo, la interminable pregunta de qué significa realmente regresar a casa. Ahora Christopher Nolan lleva esta historia al cine con una superproducción protagonizada por Matt Damon, Anne Hathaway, Zendaya, Charlize Theron, Samantha Morton, Tom Holland y un enorme reparto internacional, y aunque la película conserva el corazón de la epopeya, también modifica algunos de sus personajes y relaciones de una manera que merece ser observada especialmente desde la mirada de las mujeres.
Antes de comparar ambas versiones hay que recordar algo importante: La Odisea de Homero tampoco es una historia exclusivamente sobre Odiseo. Durante siglos se ha enseñado principalmente como el relato del héroe que lucha contra monstruos, dioses y mares para regresar con su esposa y su hijo, pero el poema está lleno de mujeres que intervienen directamente en su destino. Penélope sostiene el reino mientras su esposo está ausente; Atenea utiliza su inteligencia y su poder divino para intervenir en favor de Odiseo y Telémaco; Circe transforma a los hombres, pero también se convierte en una aliada que proporciona información fundamental para continuar el viaje; y Calipso mantiene al héroe en su isla y le ofrece una alternativa radical a la vida mortal que desea recuperar. Es decir, las mujeres de la epopeya no son simplemente adornos alrededor del héroe: muchas veces son quienes modifican el camino que él debe recorrer.
Y ahí comienza una de las conversaciones más interesantes que plantea la versión cinematográfica de Nolan. La película no pretende ser una reproducción literal del poema y sería injusto exigirle que lo fuera. Adaptar una obra de semejante antigüedad implica seleccionar episodios, condensar personajes, modificar relaciones y construir una narrativa que funcione para una audiencia contemporánea. Universal describe la película como una epopeya de acción mitológica y destaca precisamente su enorme escala cinematográfica, rodada completamente con cámaras IMAX, una decisión que convierte el viaje de Odiseo en una experiencia visual de dimensiones extraordinarias. Pero cuando una historia tan antigua vuelve a contarse, también resulta inevitable preguntarnos qué decide conservar y qué decide cambiar quien la cuenta.
Penélope: la mujer que espera, pero que nunca estuvo realmente quieta
Quizá ninguna comparación resulte tan interesante como la de Penélope. En la imaginación popular, su personaje suele resumirse en una frase: la esposa que espera veinte años el regreso de su marido. Pero esa descripción deja fuera una parte fundamental de su inteligencia.
Mientras Odiseo vive aventuras, enfrenta criaturas mitológicas, recibe ayuda de dioses, pierde compañeros y atraviesa mares desconocidos, Penélope permanece en Ítaca enfrentándose a un problema mucho menos espectacular, pero igualmente peligroso: decenas de hombres que pretenden ocupar el lugar de su esposo y apropiarse del poder del reino. Su famosa estrategia del tejido es, en realidad, una forma de resistencia. Penélope promete elegir marido cuando termine de tejer el sudario para Laertes, pero cada noche deshace en secreto lo que ha tejido durante el día. Con esa maniobra consigue retrasar una decisión que otros quieren imponerle.
Es una imagen extraordinaria de poder femenino porque Penélope no tiene un ejército ni sale a combatir. Tiene inteligencia, paciencia y capacidad política.
La película de Nolan, interpretada por Anne Hathaway, parece interesarse precisamente por devolverle una mayor dimensión emocional al personaje. Hathaway ha hablado de la complejidad de Penélope y de la importancia que tuvo para ella explorar su relación con Odiseo, incluyendo la posibilidad de que esta mujer no sea simplemente una esposa idealizada esperando el regreso de su marido, sino alguien con carácter, deseos, frustraciones y una relación compleja con el hombre al que lleva dos décadas esperando.
Y aquí aparece una pregunta que vale la pena llevar más allá de la película: ¿qué significa esperar?
Durante siglos se ha presentado la espera femenina como pasividad. La mujer espera al esposo, espera al hijo, espera una oportunidad, espera que alguien regrese, que alguien la elija o que alguien le permita ocupar un lugar. Pero Penélope demuestra que esperar no necesariamente significa no hacer nada. Ella utiliza el tiempo como una herramienta política y convierte la espera en estrategia.
La película puede hacer que volvamos a mirar a Penélope no como la mujer que se quedó atrás, sino como alguien que también tuvo su propia batalla.
Atenea: la inteligencia que hace posible la aventura
Si Odiseo es el protagonista visible de La Odisea, Atenea es una de las fuerzas que hacen posible que su historia avance.
En el poema, la diosa de la sabiduría y la guerra intercede por él ante Zeus, ayuda a Telémaco, orienta al joven en la búsqueda de su padre y participa en el regreso de Odiseo a Ítaca. Su papel no consiste únicamente en rescatarlo cuando está en peligro: también utiliza estrategia, persuasión y conocimiento para mover las piezas del tablero.
En otras palabras, mientras Odiseo representa la acción heroica, Atenea representa una forma diferente de poder: la inteligencia estratégica.
En la película, Zendaya interpreta a Atenea y su presencia es uno de los elementos que más interés despierta en la adaptación. Pero aquí la comparación con Homero permite una reflexión interesante. En una historia construida alrededor de un gran héroe masculino, ¿cuánto espacio queda para la mujer que también es estratega?
Es una pregunta que importa porque las mujeres han sido históricamente asociadas con determinados tipos de inteligencia, pero no siempre con el poder que implica utilizarla. Una mujer puede ser presentada como sabia, intuitiva, protectora o comprensiva y, sin embargo, quedar fuera del centro de las decisiones.
Atenea es interesante precisamente porque rompe esa división. Es protectora, sí, pero también es una figura de poder. Es compasiva, pero también es guerrera. Y ambas cosas pueden coexistir.
Circe: de monstruo a mujer compleja
Circe es uno de los personajes que mejor demuestra cómo cambia una historia dependiendo de quién la cuenta.
En la tradición clásica es una hechicera poderosa, hija del dios Helios, capaz de transformar a los hombres mediante sus poderes mágicos. Cuando Odiseo llega a su isla, Circe convierte a varios de sus compañeros en cerdos, pero posteriormente la relación entre ambos cambia. Odiseo permanece con ella durante un año y Circe termina convirtiéndose en una figura fundamental para su siguiente etapa del viaje: le proporciona información sobre los peligros que encontrará y le indica cómo enfrentarse a ellos.
Eso resulta interesante porque Circe no es simplemente una villana que el héroe debe derrotar. Es una mujer poderosa que primero representa una amenaza y después se convierte en una fuente de conocimiento.
En la película, Samantha Morton interpreta a Circe y la adaptación ha generado precisamente conversaciones sobre la manera en que Nolan transforma a algunos de los personajes femeninos del poema.
Desde una mirada contemporánea, Circe puede leerse como una mujer que ha sido castigada narrativamente por tener poder. Su independencia, su conocimiento y su capacidad para transformar a otros la convierten en una amenaza para los hombres que llegan a su territorio. Pero una vez que deja de ser enemiga y empieza a ayudar a Odiseo, su papel cambia.
Y quizá esa sea una de las preguntas más interesantes que podemos hacerle hoy a este personaje: ¿cuántas mujeres poderosas han sido convertidas en villanas simplemente porque no aceptaron permanecer en el lugar que otros habían decidido para ellas?
Calipso y la pregunta que incomoda
Calipso es quizá el personaje que plantea la pregunta más profunda sobre el deseo.
En el poema, Odiseo permanece durante años en la isla de Calipso. Ella lo ama y le ofrece algo extraordinario: una vida sin vejez, sin muerte, prácticamente sin las limitaciones de la existencia humana. Sin embargo, Odiseo quiere regresar a Ítaca.
La escena puede interpretarse fácilmente como otra historia de amor: el hombre que rechaza a otra mujer porque quiere volver con su esposa. Pero la pregunta de Homero es mucho más grande. ¿Qué elegirías si pudieras abandonar para siempre el dolor, la vejez y la muerte?
Odiseo elige la mortalidad.
Calipso representa entonces algo más que una mujer que intenta retener al héroe. Representa la posibilidad de quedarse. El mundo perfecto que no es el mundo que él considera suyo.
La interpretación cinematográfica de Charlize Theron abre nuevamente esta discusión, aunque la película transforma el tono y la dimensión de algunos elementos del personaje original. Y aquí la comparación resulta especialmente interesante para las espectadoras contemporáneas porque Calipso también permite preguntarnos qué ocurre cuando una mujer desea algo y lo expresa abiertamente.
La literatura clásica está llena de hombres que persiguen mujeres, las desean, las raptan o las convierten en parte de sus aventuras. Cuando una mujer ejerce deseo y poder sobre un hombre, la historia suele adquirir otro tono.
Por eso Calipso merece ser observada más allá de la etiqueta de “mujer que retiene al héroe”. Es una figura que pone en tensión el deseo, la libertad y el consentimiento, y que nos obliga a preguntarnos si las reglas han sido históricamente las mismas para hombres y mujeres.
La gran diferencia: el viaje de Odiseo y el viaje de las mujeres
Hay algo fascinante en La Odisea: Odiseo recorre mares, islas, mundos desconocidos y territorios de los muertos, pero las mujeres que encuentra también están librando sus propias batallas.
Penélope enfrenta la presión de los pretendientes y sostiene su casa. Atenea desafía incluso las jerarquías del Olimpo para ayudar a un mortal. Circe defiende su territorio y su poder. Calipso vive aislada y desea compañía. Nausícaa encuentra a un extranjero náufrago y lo ayuda. Helena aparece vinculada a la memoria de la guerra y a las consecuencias de las decisiones de los hombres.
La épica puede estar narrada desde la perspectiva de Odiseo, pero el mundo que atraviesa está lleno de mujeres que tienen sus propias historias.
Y quizá por eso la versión de Nolan resulta tan interesante para una revista como Ellas Style. No porque tengamos que decidir si la película es “fiel” o “infiel” al libro, sino porque una adaptación siempre nos revela algo sobre la época en la que fue realizada.
¿Qué quiere decirnos Nolan en 2026?
La película llega a los cines en un momento en el que las grandes historias están siendo revisadas desde nuevas perspectivas. Nolan ha construido una película de escala monumental, con un reparto extraordinario y una apuesta técnica excepcional; Universal señala que se trata de la primera película rodada completamente con cámaras IMAX, algo que el propio director había descrito como una ambición largamente perseguida.
Pero la tecnología y el espectáculo no son lo único interesante. Lo que realmente merece conversación es qué historia termina quedándose con nosotros después de salir del cine.
Porque La Odisea puede ser interpretada como una historia sobre un hombre que quiere regresar con su esposa, pero también puede ser leída como una historia sobre las personas que tuvieron que sobrevivir a su ausencia.
Odiseo tiene veinte años de aventuras. Penélope tiene veinte años de espera.
Él enfrenta monstruos. Ella enfrenta pretendientes.
Él cambia de identidad para sobrevivir. Ella utiliza una estrategia para conservar su posición.
Él recibe ayuda de los dioses. Ella gobierna en un mundo donde su marido lleva años desaparecido.
Y quizá ahí se encuentre una de las grandes posibilidades de volver a leer este clásico desde una mirada femenina: la ausencia de un héroe también puede ser la historia de quienes tuvieron que sostener el mundo mientras él estaba lejos.

Libro o película: ¿cuál vale más la pena?
La respuesta más interesante es: ambos, pero por razones diferentes.
El poema de Homero tiene la profundidad de una obra que ha sobrevivido siglos y que permite regresar una y otra vez a sus personajes. La película de Nolan, en cambio, utiliza el lenguaje del cine contemporáneo para convertir esa historia en una experiencia visual de enorme escala. La producción fue rodada en distintas partes del mundo y pensada específicamente para la experiencia IMAX, con Matt Damon como Odiseo, Anne Hathaway como Penélope, Tom Holland como Telémaco, Zendaya como Atenea, Samantha Morton como Circe y Charlize Theron como Calipso, entre otros.
Leer el libro después de ver la película puede ser particularmente revelador porque permite descubrir cuánto más hay detrás de algunos personajes que quizá aparecen solamente durante unos minutos en pantalla.
Y para las mujeres, volver a La Odisea puede ser una experiencia distinta a la que nos enseñaron en la escuela. Quizá ya no queramos mirar únicamente a Odiseo preguntándonos cómo sobrevivió al viaje. También podemos mirar a Penélope y preguntarnos cómo sobrevivió a veinte años de ausencia; mirar a Atenea y preguntarnos cuánto poder tuvo realmente; mirar a Circe y preguntarnos por qué una mujer poderosa termina convertida tan fácilmente en amenaza; mirar a Calipso y preguntarnos qué significa elegir una vida diferente a la que otros esperan de nosotros.
Al final, esa es la magia de los clásicos: no permanecen vivos porque debamos repetirlos exactamente como fueron escritos, sino porque podemos discutir con ellos.
La Odisea comenzó como la historia de un hombre que quería volver a casa. Miles de años después, quizá podamos verla también como la historia de todas las personas que tuvieron que aprender a vivir mientras alguien más estaba intentando regresar.
Y esa mirada cambia por completo el viaje.
Fuentes consultadas: La Odisea, atribuida a Homero; información oficial de Universal Pictures/NBCUniversal sobre la adaptación cinematográfica de Christopher Nolan; y análisis contemporáneos sobre la representación de los personajes femeninos en la película.
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