lunes, septiembre 28, 2026

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Día Mundial del Turismo: viajar también puede cambiarte

Viajar siempre ha sido mucho más que trasladarse de un lugar a otro. Es conocer otras formas de vivir, escuchar idiomas distintos, probar nuevos sabores, descubrir paisajes que no habíamos imaginado y, en muchas ocasiones, regresar a casa con una mirada diferente sobre nuestra propia vida. Cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo, una fecha que busca reconocer la importancia del turismo y su capacidad para conectar culturas, generar oportunidades y contribuir al desarrollo de comunidades. Pero también puede ser una oportunidad para preguntarnos algo más personal: ¿qué significa realmente viajar y de qué manera podemos hacerlo de una forma más consciente?

En los últimos años, además, la manera de organizar y experimentar un viaje ha cambiado radicalmente. La tecnología y, especialmente, la inteligencia artificial ya forman parte de muchas de nuestras decisiones: nos ayudan a buscar destinos, comparar opciones, construir itinerarios, encontrar restaurantes, traducir idiomas y descubrir experiencias que quizá nunca habríamos encontrado por nuestra cuenta. Esta transformación puede hacer que viajar sea más sencillo y personalizado, pero también plantea una pregunta importante: ¿cómo podemos aprovechar la tecnología sin perder la esencia humana de viajar?

Viajar ya no empieza cuando llegamos al aeropuerto

Hace algunos años, planear un viaje significaba comprar una guía, consultar mapas, preguntar recomendaciones a amigos y pasar horas revisando revistas o páginas web. Hoy podemos comenzar prácticamente desde cualquier lugar y hacerlo en cuestión de minutos. Una herramienta digital puede ayudarnos a organizar un itinerario, sugerir actividades de acuerdo con nuestros intereses, encontrar alternativas para distintos presupuestos o incluso proponernos destinos que quizá nunca habíamos considerado.

Eso también está cambiando nuestra relación con los viajes. Ya no necesariamente buscamos únicamente “qué hacer en París” o “los mejores hoteles de Cancún”. Podemos buscar experiencias mucho más específicas: un viaje tranquilo, con actividades culturales, restaurantes pequeños, espacios naturales, lugares menos concurridos o actividades pensadas para determinados intereses. La tecnología permite personalizar cada vez más la experiencia y acercarnos a una forma de viajar mucho más adaptada a cada persona.

Pero esta personalización también tiene una cara que merece nuestra atención. Si millones de viajeros reciben recomendaciones similares de las mismas plataformas y algoritmos, existe el riesgo de que todos terminemos concentrándonos en los mismos lugares. Naciones Unidas ha señalado que la transformación digital puede generar nuevas oportunidades para el turismo, pero también plantea retos relacionados con la concentración de visitantes, la brecha digital y la necesidad de que los beneficios de la innovación lleguen también a las comunidades y pequeños negocios que dependen de esta actividad.

El turismo no solamente transforma al viajero

Cuando pensamos en turismo solemos imaginar lo que ocurre con nosotros: descansamos, conocemos una ciudad, visitamos un museo, caminamos por una playa o descubrimos una nueva cultura. Sin embargo, detrás de cada viaje existe una enorme red de personas y comunidades que hacen posible esa experiencia.

Hoteles, restaurantes, guías, artesanos, transportistas, pequeños comercios, productores locales, fotógrafos, cocineros y cientos de trabajadores participan directa o indirectamente en la actividad turística. Por eso, cuando elegimos dónde gastar nuestro dinero durante un viaje también estamos participando en la economía de ese destino.

La Organización de las Naciones Unidas reconoce que el turismo puede generar empleo, impulsar economías locales, favorecer el desarrollo de infraestructura y promover el intercambio entre culturas. También puede contribuir al desarrollo sostenible cuando se planifica considerando las necesidades de las comunidades, la protección del patrimonio y el cuidado del medio ambiente.

Esto nos lleva a una pregunta interesante: ¿podemos viajar de una manera que beneficie también al lugar que estamos visitando?

La respuesta puede comenzar con decisiones aparentemente pequeñas. Elegir negocios locales, contratar guías de la comunidad, comprar productos elaborados en el destino, respetar los espacios naturales, evitar generar residuos innecesarios y conocer las normas culturales del lugar son acciones que pueden hacer que nuestra presencia tenga un impacto más positivo.

Viajar también puede cambiar nuestra manera de ver el mundo

Hay viajes que recordamos por el hotel en el que nos hospedamos o por la fotografía que publicamos, pero hay otros que permanecen en nuestra memoria por razones completamente diferentes. Una conversación con una persona que acabamos de conocer, una caminata por un pueblo desconocido, una comida que nunca habíamos probado o incluso una experiencia inesperada pueden cambiar nuestra manera de entender una cultura.

Viajar nos obliga, muchas veces, a salir de nuestros hábitos. Nos coloca frente a personas que piensan distinto, tienen otras costumbres o viven bajo circunstancias diferentes. Esa experiencia puede ayudarnos a cuestionar algunas ideas que damos por sentadas y a desarrollar una mirada más amplia.

Por eso el turismo no debería medirse únicamente por la cantidad de fotografías que tomamos o por el número de destinos que podemos tachar de una lista. También puede medirse por lo que aprendemos y por la relación que establecemos con los lugares que visitamos.

¿La inteligencia artificial puede hacer que viajemos mejor?

Probablemente sí, pero depende de cómo la utilicemos.

Una herramienta de inteligencia artificial puede convertirse en una excelente compañera de planificación. Puede ayudarnos a organizar un itinerario, encontrar alternativas cuando cambia el clima, traducir frases, explicar referencias culturales o ayudarnos a distribuir nuestro tiempo cuando tenemos pocos días para conocer un lugar. También puede ser útil para personas con necesidades específicas de movilidad, alimentación u organización.

Sin embargo, una recomendación generada por inteligencia artificial no debería sustituir por completo nuestra capacidad de investigar y contrastar información. Los horarios cambian, los negocios cierran, algunas recomendaciones pueden estar desactualizadas y una herramienta digital no siempre conoce las circunstancias particulares que existen en un destino.

Además, viajar también significa permitirnos descubrir cosas que no estaban en el itinerario. Si planificamos cada minuto utilizando algoritmos, podemos terminar perdiendo precisamente aquello que hace especial a un viaje: la sorpresa.

La tecnología puede ayudarnos a encontrar el camino, pero todavía podemos dejar espacio para perdernos un poco.

Los destinos pequeños también merecen nuestra atención

Uno de los grandes retos del turismo contemporáneo es evitar que toda la atención se concentre en los mismos lugares. Existen ciudades y destinos que reciben millones de visitantes mientras otros, quizá a pocos kilómetros de distancia, permanecen prácticamente desconocidos.

La tecnología podría contribuir a cambiar esta situación si se utiliza para visibilizar destinos emergentes, pequeños negocios y experiencias comunitarias. Naciones Unidas ha planteado la importancia de que las comunidades locales, los trabajadores del turismo y los destinos emergentes formen parte de la transformación digital del sector, incluyendo el acceso a herramientas y conocimientos que les permitan aprovechar las nuevas tecnologías.

Esto es especialmente interesante para México, un país con una enorme diversidad cultural y natural. Más allá de los destinos internacionalmente conocidos, existen pueblos, comunidades, rutas gastronómicas, proyectos de turismo de naturaleza y experiencias culturales que pueden ofrecer otra manera de conocer el país.

A veces el viaje que estamos buscando no está al otro lado del mundo. Puede encontrarse a unas horas de nuestra propia ciudad.

Turismo y sostenibilidad: viajar sin olvidar el lugar al que vamos

La conversación sobre turismo también tiene que incluir al medio ambiente. Playas, bosques, arrecifes, montañas, ciudades históricas y otros espacios naturales y culturales pueden beneficiarse de la actividad turística, pero también pueden sufrir sus consecuencias cuando existe una explotación excesiva o una falta de planificación.

La ONU ha señalado que el turismo puede contribuir a la conservación de la biodiversidad y generar oportunidades económicas, pero para aprovechar ese potencial es necesario colocar la sostenibilidad, la resiliencia y la equidad en el centro de las decisiones.

Para quienes viajamos, esto puede traducirse en decisiones sencillas: respetar senderos y áreas protegidas, no extraer elementos naturales, reducir residuos, utilizar responsablemente el agua, evitar actividades que impliquen maltrato animal y elegir operadores que tengan prácticas responsables.

No existe un viaje completamente libre de impacto, pero sí podemos intentar que nuestra presencia sea más consciente.

Una nueva manera de descubrir el mundo

Quizá el mayor cambio que estamos viviendo no sea simplemente que una herramienta digital pueda construirnos un itinerario en segundos. El verdadero cambio está en que la tecnología participa cada vez más en la manera en que descubrimos el mundo.

Eso puede ser una oportunidad extraordinaria si conseguimos que la innovación no convierta el turismo en una experiencia uniforme, sino que ayude a descubrir nuevos destinos, fortalecer pequeñas empresas, mejorar la accesibilidad y distribuir mejor los beneficios económicos.

La transformación digital puede facilitar la planificación y hacer que determinadas experiencias sean más accesibles, pero el futuro del turismo también depende de que las personas y las comunidades estén en el centro de ese proceso.

Porque viajar no debería consistir solamente en llegar más rápido, reservar más fácilmente o encontrar el precio más bajo. También debería permitirnos conocer, comprender y conectar.

Y quizá esa sea la verdadera transformación que necesitamos: utilizar toda la tecnología disponible para hacer más sencillo el viaje, sin olvidar que lo más valioso de viajar sigue siendo profundamente humano.

Viajar con otra mirada

El Día Mundial del Turismo puede ser una buena oportunidad para preguntarnos no solamente a dónde queremos viajar, sino también cómo queremos hacerlo. Podemos utilizar la tecnología para planificar mejor, descubrir alternativas y ahorrar tiempo, pero también podemos utilizar nuestra propia curiosidad para salir de las rutas habituales, conocer comunidades diferentes y elegir experiencias que tengan un impacto positivo en los lugares que visitamos.

Porque cada viaje deja algo en nosotros, pero también deja algo en el destino.

La próxima vez que abras un mapa para decidir dónde ir, quizá además de preguntarte qué quieres encontrar, puedas preguntarte qué puedes aportar al lugar que estás a punto de conocer.

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