sábado, septiembre 26, 2026

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El peplum regresó: así se lleva la tendencia que creíamos olvidada

Hay prendas que desaparecen durante algunos años y, cuando regresan, lo hacen completamente transformadas. El peplum es una de ellas. Después de haber sido una de las siluetas más reconocibles de la moda de los años 2000 y principios de la década de 2010, parecía que aquella pequeña sobrefalda alrededor de la cintura había quedado definitivamente en el pasado. Sin embargo, la moda tiene una curiosa manera de recuperar aquello que creíamos superado y, en 2026, el peplum vuelve a las pasarelas y al street style con una propuesta mucho más sofisticada, estructurada y contemporánea.

La diferencia está en que el peplum de 2026 no pretende repetir exactamente el que recordamos. Ya no se trata necesariamente de aquella blusa ajustada con un volante muy marcado alrededor de las caderas. Ahora aparece en blazers, chaquetas, tops, vestidos y conjuntos de sastrería, con volúmenes más controlados y líneas mucho más arquitectónicas. La tendencia puede ser mucho más versátil de lo que quizá recordábamos y, precisamente por eso, vuelve a convertirse en una de esas piezas capaces de transformar por completo un look.

¿Qué es exactamente el peplum?

El peplum es una silueta que incorpora una pieza de tela alrededor de la cintura que posteriormente se abre hacia afuera, creando volumen en la zona de las caderas. Puede formar parte de una blusa, una chaqueta, un vestido, un blazer o incluso un conjunto completo. Su característica principal es que modifica la proporción visual de la prenda y dirige la atención hacia la cintura, creando una transición entre la parte superior del cuerpo y la inferior.

Aunque muchas personas relacionan inmediatamente el peplum con una estética muy femenina y romántica, su historia es mucho más amplia. Esta construcción ha aparecido en diferentes momentos de la moda y ha sido reinterpretada de acuerdo con las siluetas de cada época. Por eso, su regreso actual no debería entenderse simplemente como una nostalgia por los años 2000, sino como parte de una tendencia más amplia hacia prendas que juegan con el volumen, la estructura y las proporciones del cuerpo.

En las colecciones actuales encontramos versiones que pueden ser muy discretas, con apenas unos centímetros de volumen, y otras mucho más dramáticas, donde el peplum prácticamente se convierte en la arquitectura de la prenda. Esa variedad es precisamente lo que hace que esta tendencia resulte interesante para el guardarropa contemporáneo.

El peplum de 2026 no quiere parecerse al de los 2000

Si recuerdas el peplum de hace dos décadas, probablemente pienses en blusas muy ajustadas, estampados femeninos, cinturones y faldas o pantalones igualmente ceñidos. Esa combinación podía producir una silueta muy marcada y, aunque tuvo una enorme popularidad, hoy puede sentirse demasiado ligada a una época concreta.

La versión actual es mucho más relajada y sofisticada. Los diseñadores están utilizando el peplum como una herramienta para construir la silueta, no simplemente como un detalle decorativo. Aparece en chaquetas de líneas precisas, tops con estructuras más rígidas y prendas donde el volumen se concentra cuidadosamente alrededor de la cintura. El resultado es una versión del peplum que puede sentirse elegante, minimalista e incluso poderosa.

Ya no necesita flores, estampados románticos o demasiados adornos para funcionar. Una chaqueta negra estructurada con un pequeño volumen en la cintura puede ser suficiente para convertir un conjunto sencillo en algo mucho más interesante. La idea no es disfrazarse de otra época, sino tomar uno de sus elementos y darle una lectura completamente nueva.

La chaqueta peplum es la forma más fácil de llevar la tendencia

Si quieres incorporar el peplum a tu guardarropa sin sentir que estás regresando literalmente a otra década, una de las mejores opciones es buscarlo en una chaqueta o blazer. Esta versión resulta especialmente interesante porque conserva la estructura de la sastrería y utiliza el volumen de la cintura como elemento de diseño.

Un blazer peplum negro, por ejemplo, puede combinarse con unos jeans rectos para conseguir un look cotidiano, mientras que con pantalones de vestir puede convertirse en una propuesta mucho más elegante. También puedes llevarlo con una falda larga si quieres crear una silueta más dramática. La clave está en permitir que la chaqueta tenga el protagonismo y mantener el resto de las prendas relativamente sencillas.

Las propuestas actuales tienden a tener una cintura definida y una apertura inferior controlada, muy diferente de los modelos extremadamente voluminosos que fueron populares en otras épocas. Esto permite que la prenda conserve su carácter femenino sin que necesariamente tenga una apariencia excesivamente romántica.

Con jeans: la combinación que hace que el peplum se sienta actual

Para quienes prefieren un estilo más relajado, los jeans son probablemente el compañero más sencillo del peplum. La razón es que el denim aporta una sensación cotidiana que equilibra la estructura y la feminidad de la parte superior.

Puedes llevar una blusa peplum con jeans rectos y zapatos planos para el día, o elegir un blazer peplum con denim oscuro y botas para una propuesta más sofisticada. También funcionan los jeans de pierna ancha, especialmente cuando el top mantiene una estructura definida alrededor de la cintura.

Lo importante es evitar que todas las piezas del conjunto tengan exactamente el mismo nivel de volumen. Si la parte superior ya tiene movimiento, un pantalón de líneas relativamente limpias puede ayudar a que el resultado se vea equilibrado. Si el peplum es pequeño y discreto, entonces tienes mayor libertad para experimentar con pantalones amplios.

Peplum y pantalones amplios: jugar con las proporciones

Los pantalones amplios también pueden convertirse en grandes aliados del peplum. En este caso, la combinación funciona precisamente porque existe un contraste entre una cintura definida y una parte inferior con mayor movimiento.

Un top peplum relativamente estructurado puede llevarse con pantalones de pierna ancha y crear una silueta contemporánea sin necesidad de recurrir a prendas extremadamente ajustadas. Esta fórmula también permite jugar con diferentes tejidos: una parte superior rígida puede contrastar con un pantalón fluido, mientras que un peplum de tejido ligero puede combinarse con una pieza inferior más estructurada.

La moda actual está explorando precisamente este tipo de contrastes. Ya no se trata de construir un conjunto en el que todo tenga que ajustarse al cuerpo, sino de decidir dónde quieres colocar el volumen y qué otras prendas pueden equilibrarlo.

También puede funcionar para la oficina

El peplum tampoco tiene por qué reservarse para ocasiones especiales. De hecho, una de las maneras más interesantes de incorporarlo es dentro de un guardarropa de oficina. Una blusa blanca peplum puede sustituir a la clásica camisa, mientras que un blazer estructurado puede utilizarse con pantalones de vestir para crear una versión diferente del traje tradicional.

Si tu ambiente laboral requiere una imagen más formal, los colores neutros son una excelente opción. Negro, blanco, gris, azul marino, beige o chocolate permiten que la silueta destaque sin convertir el conjunto en algo excesivamente llamativo. Para un entorno más creativo, puedes experimentar con color, texturas o accesorios.

Aquí también funciona una regla sencilla: si la parte superior tiene una construcción llamativa, procura que las demás prendas no compitan con ella. Un bolso estructurado, unos zapatos sencillos y joyería discreta pueden ser suficientes.

¿Y si no quieres marcar demasiado la cintura?

Una de las ventajas del regreso del peplum es que no existe una única manera de llevarlo. Si no te gustan las prendas extremadamente ajustadas, puedes buscar versiones con un volumen más suave o con el vuelo comenzando ligeramente por debajo de la cintura. También existen chaquetas en las que la estructura es mucho más discreta y el efecto se consigue mediante el corte de la prenda.

La longitud también puede cambiar por completo el resultado. Un peplum corto produce una silueta más marcada, mientras que uno más largo puede sentirse mucho más relajado. Los tejidos también tienen un papel importante: una tela rígida genera volumen y estructura, mientras que un material ligero puede crear movimiento.

Por eso, más que preguntarnos si el peplum “favorece” o “no favorece” a determinado tipo de cuerpo, resulta mucho más útil pensar en qué efecto queremos conseguir. La moda no tiene por qué convertirse en una serie de reglas sobre qué puede utilizar cada mujer. Una tendencia puede adaptarse a diferentes cuerpos, estilos y preferencias dependiendo de su construcción.

Peplum para la noche: una versión más dramática

Por supuesto, el peplum también puede convertirse en una excelente alternativa para salir de noche. Un top estructurado combinado con una falda larga puede crear una silueta sofisticada, mientras que una chaqueta peplum sobre un pantalón amplio puede ofrecer una interpretación más moderna de la sastrería.

Aquí sí puedes permitirte jugar un poco más con materiales y texturas. Terciopelo, satén, tejidos brillantes o detalles metálicos pueden llevar la tendencia hacia un territorio mucho más elegante. Sin embargo, incluso en estos casos conviene mantener cierto equilibrio: si la silueta ya tiene bastante presencia, no necesitas añadir demasiados accesorios.

¿Está de regreso para quedarse?

Es imposible saber cuánto tiempo permanecerá una tendencia en el centro de la conversación de la moda, pero el regreso del peplum resulta especialmente interesante porque coincide con un momento en el que los diseñadores están experimentando nuevamente con volumen, cintura y proporciones.

Otras tendencias de la temporada, como las faldas y vestidos con volumen, las formas escultóricas y la sastrería reinterpretada, apuntan en una dirección similar: la ropa está recuperando una dimensión más arquitectónica después de varios años en los que dominaron las siluetas relajadas y minimalistas.

Por eso quizá no tengamos que preguntarnos si el peplum volverá a ser exactamente como lo recordamos. No lo será. Y eso es precisamente lo interesante.

El peplum de 2026 no llega para pedirnos que repitamos un look del pasado. Llega para recordarnos que una prenda puede transformar completamente un conjunto simplemente jugando con sus proporciones. Puede marcar la cintura, crear volumen, darle estructura a unos jeans sencillos o convertir una chaqueta convencional en una pieza protagonista.

Y si tienes una antigua prenda peplum guardada al fondo del armario, quizá sea momento de sacarla. No necesariamente para volver a usarla exactamente como antes, sino para preguntarte cómo podrías combinarla hoy.

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