Las redes sociales han estado con nosotros durante casi 20 años, pero de alguna manera, todavía apenas estamos comenzando a comprender el alcance de sus riesgos para los niños.
La mayoría de las plataformas de redes sociales permiten que los niños se unan una vez que cumplen 13 años, en verdad creemos que esa edad es demasiado temprana.

Las interacciones en línea pueden afectar el sentido de identidad y autoestima de los niños. Es más, un estudio publicado en enero mostró que las redes sociales en realidad pueden estar remodelando la forma en que se desarrollan los cerebros de los adolescentes.
Los cigarrillos de esta generación
Las redes sociales pueden llegar a ser los cigarrillos de esta generación. Aunque originalmente los cigarrillos se promocionaban como ayudas para la salud, ahora se sabe que plantean una multitud de riesgos para la salud, algo que la sociedad tardó tiempo en darse cuenta y aceptar. Las redes sociales también se introdujeron antes de que entendiéramos que se ha demostrado que las recompensas que ofrecen son más adictivas que la cocaína.
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Los jóvenes también tienen dificultades para procesar toda la negatividad que experimentan a través de las redes sociales. La cantidad de horas pasadas en plataformas sociales está fuertemente correlacionada con síntomas de ansiedad y depresión.
A menudo podemos tener la impresión de que los niños están bien conectados debido al tiempo que pasan con personas que conocen en línea, pero muchas veces ese no es el caso. Las redes sociales son un sustituto ineficaz de pasar tiempo en persona con amigos. A veces, la dependencia excesiva de las redes sociales puede provocar sentimientos de aislamiento que son incluso más fuertes que los de estar solo.
¿Qué pueden hacer los padres?
Hay varias cosas que nosotros, como padres, podemos hacer para evitar las repercusiones negativas de las redes sociales. El paso más importante es limitar el tiempo frente a la pantalla, lo que incluye modelar un comportamiento positivo. Limite su propio tiempo frente a la pantalla porque si su hijo lo ve con frecuencia en su teléfono, le enseñará que el comportamiento es aceptable.
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En ese sentido, hay momentos y lugares en los que se debe evitar tener teléfonos. No tenga uno en su habitación y no permita que su hijo tenga uno. Lo mismo ocurre con el tiempo dedicado a la familia y las comidas.
Además, tómese el tiempo para sentarse con su hijo y analizar los peligros de las redes sociales. Síguelos en línea, sí, sigue a tus hijos en línea, sin ser intromisivo en su persona o sin hacerles pasar vergüenzas con emoticones de amor incondicional.
Pase tiempo usando su teléfono con ellos para enseñarles un comportamiento responsable. Se necesita esfuerzo y educación, pero todos podemos ayudar a los niños a evitar las desventajas de las redes sociales.
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