Por: Mónica Mozz
Mariana llegó a su sesión semanal de coaching visiblemente preocupada. Me confesó:
“Estoy distraída, no puedo dejar de pensar en un asunto que me está consumiendo. Debo mudarme de ciudad, pero no tengo dinero ni siquiera para el depósito de la casa.”
Le pedí que cerrara los ojos por un instante e imaginara que ya tenía la cantidad exacta de dinero que necesitaba para cumplir sus planes. Cuando abrió los ojos, le pregunté si ahora podría mudarse. Su respuesta me sorprendió:
“No, aún no podría. Antes debo hacer muchas cosas…”
Enumeró los pasos pendientes: buscar casa en un lugar tranquilo, empacar, entregar la actual, organizar documentos y papeles importantes. Entonces le expliqué algo fundamental:
“El problema no es el dinero. Haz primero lo que depende de ti y verás cómo todo fluye.”
Muchas veces tomamos excusas externas para justificar nuestra inacción y, sin darnos cuenta, bloqueamos nuestra abundancia y confianza. Nos acostumbramos a que las cosas deben costarnos demasiado esfuerzo, cuando en realidad podrían fluir con claridad y orden.

La lección de Mariana es clara: no esperes a que el dinero o las condiciones sean perfectas. La verdadera abundancia comienza con acciones conscientes, planificación y decisión. Cada paso que das te acerca a tus metas y te abre nuevas oportunidades.
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Recuerda: la felicidad y la abundancia no son un premio que llega de repente, sino el resultado de tu esfuerzo, tus elecciones y tu capacidad de confiar en ti misma. ¡Empieza hoy y verás cómo la vida te sorprende!
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