sábado, marzo 7, 2026

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Tohuí: El pequeño panda que unió a México en torno a la diversidad

En 1975, un gesto diplomático entre México y China cambió para siempre la historia del Zoológico de Chapultepec. El gobierno chino obsequió a nuestro país una pareja de pandas gigantes: Pe Pe y Yin Yin, bajo el cuidado de la doctora en zoología María Elena Hoyos. Lo que parecía solo un intercambio cultural pronto se convirtió en una historia que marcaría a toda una generación.

Un nacimiento esperado

Seis años después, el 21 de julio de 1981, la pareja dio la bienvenida a su primera cría. Sería el primer panda nacido en México y en toda América Latina, lo que desató la atención de la prensa y el cariño de la gente.
Las cámaras seguían cada movimiento de la pequeña bola rosada que, al principio, generó dudas —hubo quienes pensaron que parecía más una ratita que un panda—, pero con el paso de las semanas adquirió su inconfundible pelaje blanco y negro.

Un nombre con identidad indígena

En un gesto de participación ciudadana, se lanzó un concurso para que niños de todo el país propusieran el nombre del panda. El 30 de abril de 1982, Día del Niño, el ganador fue anunciado: “Tohuí”, que significa niño en lengua rarámuri (tarahumara). La propuesta vino de un niño chihuahuense llamado Parménides García.
Curiosamente, más tarde se descubrió que Tohuí no era macho, sino hembra, y que en realidad su nombre “correcto” hubiera sido Tehuete (niña en tarahumara). Pero el cariño ya estaba echado a andar: Tohuí era ya parte de la familia mexicana.

Un fenómeno cultural y social

Tohuí no solo fue un símbolo animal, sino un fenómeno mediático. Se le compuso una canción interpretada por Yuri, se le dedicaron homenajes en programas como Chiquilladas y La Carabina de Ambrosio, y hasta se lanzaron productos inspirados en ella, como las gomitas en forma de panda de Ricolino.
El Banco de México acuñó una onza de plata conmemorativa, y en los parques y calles se escuchaban porras como “Panda, hermano, ya eres mexicano” y “Todos somos pandas”.

Un legado de inclusión

Más allá del furor mediático, la historia de Tohuí nos recuerda la importancia de la diversidad en todas sus formas. Su nombre indígena visibilizó la riqueza cultural de los pueblos originarios; su presencia en México mostró el valor del intercambio entre naciones; y su vida cautivó a personas de todas las edades y contextos, uniendo a un país entero en torno a la empatía por la vida animal.

En tiempos donde la inclusión es un pilar social, Tohuí representa que la identidad no se limita a dónde naces o a quién se parece tu familia, sino al lazo que te une a quienes te cuidan, respetan y celebran.

Aunque Tohuí falleció en 1993, su memoria sigue viva en las generaciones que la vieron crecer y en las que heredaron su historia como símbolo de ternura, unión y diversidad.


 

¡Qué sería del mundo sin #ellas!

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